Lo interesante es que la atmósfera en la que se juega con luz
ultravioleta es con la luz de la habitación apagada pero sin estar
completamente a oscuras. Es bastante mágico, es interesante para que los peques pierdan el miedo a la oscuridad, si lo tienen. Realizan trazos, dibujan su cuerpo descubriendolo y poniendole nombres. El resultado es espectacular.







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